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martes, 1 de febrero de 2011

Así Sabe México: Las Cosmogonías del Maíz (Primera Parte)


 El maíz es una de las plantas más intrigantes del planeta, y también una de las más importantes. En México se consumen 127 kg per cápita al año, lo que nos convierte en el segundo consumidor de maíz a nivel mundial, un cereal que por cierto es el que mayor volumen de producción tiene en el mundo.

Este cereal está en la base de nuestra civilización, pues su domesticación fue el primer paso hacia el sedentarismo y la consecuente creación de cultura, lo que llevó al hombre a un progreso natural que desembocó en una de las tres grandes civilizaciones de nuestro continente.


Como hemos dicho anteriormente (Lee el post sobre Maíz aquí.) Entre maíz y hombre, existe una codependencia sin origen, la estrechez que los une nos lleva a una paradoja como la del huevo y la gallina. Y es que el uno no existiría sin el otro y, ¿cómo dibuja el hombre esta línea estrecha entre su sustento y su propia vida?

Creando mitos, ligando lo que de sus manos surge con la tierra, y los testigos supraterrenales que son a la vez observadores y actores. Las cosmogonías del maíz desdibujan la línea que separa la creación del hombre y la del máiz, y la vuelven una sola historia, explicando con sucesos divinos, cómo fue que el uno nació del otro y viceversa.


Los tres mitos más conocidos son el nahua, el mexica, y el maya. El primero cuenta cómo Xochipilli y Plitzintecuhtli tuvieron un hijo, Cintéotl, que en náhuatl significa dios mazorca, lso enterraron en la tierra y de sus uñas nació el maíz, que pronto se convirtió en el fruto de la tierra que daría sustento a los hombres.

El segundo mito es mejor conocido como el de los cinco soles, este mito es una reconstrucción de diferentes versiones, pues no existe ningún escrito que contenga la versión "oficial", de modo que entre varios autores han llegado a una versión similar. 


Este mito divide el tiempo en cinco etapas. En la era más antigua Tezcatlipoca fue sol, y dio vida a unos hombres gigantes. Quetzalcóatl que no aprobó el nacimiento de estas criaturas lo derribó del cielo, cuando éste cayó se convirtió en tigre y se comió a sus creaciones. En la segunda era fue Queztalcóatl quién subió al cielo y asumió su rol de sol. Tezcatlipoca enfurecido sopló un ventarrón y lo tiró, los hombres que había creado Quetzalcóatl se convirtieron en monos u hombres disminuídos. 

En la tercera edad fue Tláloc quién subió, Quetzalcóatl lanzó llamas desde la tierra y quemó a los hombres de Tláloc. En la cuarta era fue Chalchiutlicue, hermana de Quetzalcóatl, quién ascendió, Tláloc enfurecido hizo llover una tormenta que convirtió a los hombres en peces. 


Al ver que cada era se sucedía por un golpe de estado, los dioses decidieron juntarse y elegir a un nuevo sol entre todos, al final sólo quedaron dos candidatos: Tecuciztécatl, un joven y fuerte dios, y Nanahuatzin, un débil y viejo dios. 

Para convertirse en el sol, debían saltar a la hoguera, el primero tuvo miedo y no pudo saltar, en cambio el segundo saltó sin pensarlo y de inmediato subió y se convirtió en el sol más brillante de todos. Celoso, Tecuciztécatl se aventó también, pero a los dioses no les pareció y le golpearon con un conejo, disminuyendo su brillo y dejándolo marcado para siempre.

Quetzalcóatl robó "el hueso de piedra preciosa" a los dioses, que tenía la forma de un grano de maíz, y se lo dio a la diosa Ciucóatl para que lo amasara y lo mezclara con la sangre de los dioses; con esa masa le dieron forma a los primeros hombres cuyo sustento fue el fruto del mismo grano.


Esperen la segunda parte de Así Sabe México: Las Cosmogonías del Maíz.

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