Para resolver la falta de procesos de conservación de los alimentos, así como mejorar el sabor, la textura y la consistencia de los mismos, las culturas prehispánicas desarrollaron procesos de fermentación que permitieron la conservación de algunas bebidas por más tiempo, a la vez que incrementaron el valor nutricional de las mismas y mejoraron su sabor.
Estas bebidas, refrescantes y dulces, son una buena fuente de energía y nutrientes, además llevan detrás una tradición gastronómica ancestral. El estudio de la confección de estas bebidas es importante porque utiliza tecnologías sencillas que pueden manejarse por cualquier persona.
Algunas ventajas de las bebidas fermentadas son: la fabricación sencilla, la fermentación impide la proliferación de organismos patógenos, su valor nutritivo, su sabor, textura y olor, su tiempo de conservación y el bajo costo de producción. Desde este punto de vista, las bebidas fermentadas de origen prehispánico pueden presentarse como parte de la solución a un problema de desnutrición y pobreza.
Tepache
Entre las bebidas fermentadas más conocidas están: el pulque, hecho de la fermentación del aguamiel; tepache, hecho a base de piña y piloncillo; tejuino y tesgüino, que tienen como sustrato maíz nixtamalizado; la tuba, que es vino de palma de coco; el calonche q se hace con tuna, el pozol, que se hace con granos de maíz, entre otros.
Tejuino
Estas bebidas se fabrican sin un control sanitario, dentro de un marco de tradición gastronómica que se escapa a recetas y fórmulas. Sin embargo, la implementación de control y procesos sería importante para ampliar el mercado y ofrecer una opción alimenticia sana y accesible.
Pulque
Estas bebidas se caracterizan por ser frías, y por lo tanto refrescantes, algunas espumosas debido a la fermentación. (Recordemos que la palabra pozol viene de pozolli que significa espumoso.) No se consumen sólo para refrescarse sino para alimentarse. Son fuente importante de nutrientes y se combinan con otros ingredientes para mejorar su sabor.
Tuba
A diferencia del chocolate, estas bebidas no tuvieron la misma aceptación dentro de la creciente sociedad europea de los siglos XV y XVI, de modo que han sido relegadas a clases más bajas o a comunidades indígenas, e ignoradas por el resto de la población, aun cuando en ciertos nichos tienen una auge importante pero no han logrado industrializarse.
Es importante estudiar y conocer biotecnologías tradicionales para procesar alimentos, que son producto de años de experimentación, y a pesar de ser relegadas pueden ser de gran utilidad en la actualidad.
Esperen nuestro post especial: Así se Cocina el Bicentenario: Tepache
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