Verde. La Esperanza. Blanco. La Pureza. Rojo. La Sangre que derramaron nuestros héroes. Éstos son los colores de nuestra bandera, éstos colores nos identifican, nos llenan el alma con un orgullo fervoroso y nos inundan de amor por nuestra patria.
Esos colores, tan imbuidos en nuestro subconsciente, son plasmados en muchas formas, ya en la misma bandera, en nuestros uniformes, en nuestras casas, en nuestra mesa, en nuestra cocina. El legendario chile en nogada los refleja, los tres colores se presentan tan vivos que son para nosotros como una segunda bandera. Una palpable y deliciosa.
Esos colores, tan imbuidos en nuestro subconsciente, son plasmados en muchas formas, ya en la misma bandera, en nuestros uniformes, en nuestras casas, en nuestra mesa, en nuestra cocina. El legendario chile en nogada los refleja, los tres colores se presentan tan vivos que son para nosotros como una segunda bandera. Una palpable y deliciosa.
Agustín de Iturbide, primer Emperador de México.
En el año de 1821, se encontraba el jefe máximo del Ejército de las Tres Garantías, Agustín de Iturbide, volviendo hacia la ciudad de México después de firmar los Tratados de Córdoba, Veracruz, el primer documento en que se reconoce la independencia de la Nueva España del Imperio Español, consumando la lucha que otrora comenzara en Dolores, Hidalgo. En su triunfante campaña cruzó la hermosa ciudad de Puebla de Los Ángeles, y magno fue su recibimiento. El día 2 de agosto fue recibido por el obispo Antonio Joaquín Pérez, y se cuenta que en su honor se ofreció un gran banquete. Aquí aparece el primer registro de un chile en nogada, ofrecido a unos de los principales artífices del primer Imperio Mexicano.
En las palabras de Guadalupe Pérez San Vicente: “Puebla agasaja a Iturbide con su cumbre novohispana, el mole poblano y con una nueva creación a gloria de San Agustín: ¡los chiles en nogada!. Ellos retratan la bandera mexicana. Esmaltado con granos de rubí, traslúcidos y brillantes, un albo manto de nuez, casi armiño, cubre apenas el verde intenso de los chiles. Al morderlos surge toda la esplendidez barroca del picadillo, envuelta en la pulpa carnosa de los chiles, el perfume suave de la nuez y el sabor agridulce que encierra una cápsula intacta, cada grano de granada.”
¿Exactamente en qué consiste este delicioso platillo? Se trata de un chile poblano escalfado directamente al fuego, relleno con una especie de picadillo dulce y cubierto de salsa cremosa de nuez de castilla, para decorar y terminar de adornar los sabores con un toque de frescura y acidez se agregan granos de granada roja.
¿Exactamente en qué consiste este delicioso platillo? Se trata de un chile poblano escalfado directamente al fuego, relleno con una especie de picadillo dulce y cubierto de salsa cremosa de nuez de castilla, para decorar y terminar de adornar los sabores con un toque de frescura y acidez se agregan granos de granada roja.
Una de las bellezas de este platillo es que tiene miles de versiones. Cada hogar y cada familia ha desarrollado su propia receta, y todas ellas son “la original”. En Puebla, la mayor parte de los restaurantes sirven los chiles capeados (se bañan con una mezcla de harina y huevo y se fríen después); el relleno, a su vez, puede llevar docenas de ingredientes distintos, los más importantes suelen ser manzana, durazno, plátano macho, acitrón, pasitas, almendra, y claro está, la carne molida.
Dicho esto, les compartiremos la receta de chiles en nogada versión Lienzo Culinario. Ésta es la combinación que más nos gusta, los sabores son más frutales, más profundos, y deja de lado algunos de los ingredientes tradicionales.
Ingredientes:
Dicho esto, les compartiremos la receta de chiles en nogada versión Lienzo Culinario. Ésta es la combinación que más nos gusta, los sabores son más frutales, más profundos, y deja de lado algunos de los ingredientes tradicionales.
Ingredientes:
- Chiles Poblanos 4 piezas
- Granada 1 - 2 piezas
Para el relleno:
- Carne de res molida 150 gr
- Carne de puerco molida 150 gr
- Cebolla 1/4 pieza
- Jitomate 2 - 3 piezas
- Ajo 1 diente
- Orejón de manzana 50 gr
- Orejón de chabacano 50 gr
- Plátano macho 50 gr
- Pasita de uva 30 gr
- Ciruela pasa 30 gr
- Acitrón 25 gr
- Almendra 30 gr
- Sal, pimienta cantidad necesaria
- Azúcar cantidad necesaria
- Aceite de maíz cantidad necesaria
Para la Nogada:
- Nuez de Castilla 250 gr
- Crema para batir 300 ml
- Azúcar cantidad necesaria
Procedimiento:
Empecemos con el relleno. Picamos la cebolla finamente y la acitronamos en un poco de aceite de maíz. Cuando esté transparente, le agregamos las dos carnes y el ajo machacado. El ajo debe ser muy poco, no debe resaltar mucho su sabor. Ahora, aquí hay un detalle importante, cuando agregamos la carne debemos estar machacando con una pala de madera o una cuchara para desmoronar todos los pedazos grandes que se forman, queremos un picadillo, no albóndigas. Una vez que la carne está cocida, agregamos el jitomate escalfado y cortado en concasse.
Paréntesis teórico: Recuerden que para escalfar un jitomate debemos cortar una pequeña cruz en el polo inferior, hecho esto lo agregamos en agua hirviendo por 15 a 20 segundos, no más. Después lo pasamos a agua fría o con hielo, para cortar la cocción. Así podremos despegar la piel desde donde hicimos los cortes, pero la pulpa estará cruda y firme. Finalmente cortamos en gajos y usamos una cuchara para retirar todas las semillas. Cuando cortamos este jitomate en cubos de 3mm lo llamamos concasse.
Empecemos con el relleno. Picamos la cebolla finamente y la acitronamos en un poco de aceite de maíz. Cuando esté transparente, le agregamos las dos carnes y el ajo machacado. El ajo debe ser muy poco, no debe resaltar mucho su sabor. Ahora, aquí hay un detalle importante, cuando agregamos la carne debemos estar machacando con una pala de madera o una cuchara para desmoronar todos los pedazos grandes que se forman, queremos un picadillo, no albóndigas. Una vez que la carne está cocida, agregamos el jitomate escalfado y cortado en concasse.
Paréntesis teórico: Recuerden que para escalfar un jitomate debemos cortar una pequeña cruz en el polo inferior, hecho esto lo agregamos en agua hirviendo por 15 a 20 segundos, no más. Después lo pasamos a agua fría o con hielo, para cortar la cocción. Así podremos despegar la piel desde donde hicimos los cortes, pero la pulpa estará cruda y firme. Finalmente cortamos en gajos y usamos una cuchara para retirar todas las semillas. Cuando cortamos este jitomate en cubos de 3mm lo llamamos concasse.
Decía, agregamos el jitomate y lo dejamos cocinar por unos 4 minutos. Pasado este tiempo agregaremos las frutas, todas ellas cortadas en cubos pequeñitos: primero los orejones; orejón es el nombre que le damos a la manzana y el chabacano secos; después el plátano macho previamente frito en abundante aceite, así su sabor será más profundo y definido, luego las pasitas y la ciruela pasa, y finalmente el acitrón y las almendras. El acitrón es un dulce mexicano típico, se trata de la raíz de la biznaga (un cactus muy bonito) sin corteza y caramelizada. Lo pueden conseguir en cualquier mercado en México. Solo falta dejar que se integren todos los sabores y afinar la sazón con sal, pimienta y azúcar. Tengan cuidado al agregar azúcar, pues el acitrón es sumamente dulce, e incluso se va concentrando más mientras se calienta.
Acitrón
La almendra es un componente típico, ayuda a contrastar las texturas en el relleno y complementa los sabores.
Pasemos a la nogada. Tradicionalmente ésta se prepara con crema ácida, un tipo de crema que solo se produce en méxico, es parecida a la sour cream, pero no son la misma cosa. Nosotros preferimos hacerla con crema para batir, pues su sabor más neutro, y su textura tersa, permiten resaltar el sabor único de la nuez de castilla y resultará una salsa suave y con un sabor perfectamente definido. Simplemente debemos moler la nuez limpia en proporción aproximada de 100 gramos por 100 mililitros de crema (esto es al gusto), y sazonarla con azúcar. Dependiendo de la textura que quieran obtener, será la cantidad de crema que usen. Una salsa espesa, como puré, se equilibrará deliciosamente con el chile y el relleno dulce.
Finalmente, los chiles. Uno de los sabores esenciales del platillo es el ahumado. Éste se logra quemando los chiles directamente sobre la flama de la estufa. Conforme va quedando negro, le vamos dando vuelta hasta que quede uniformemente quemada la piel. Hecho esto, será muy sencillo quitarle la piel, se desprenderá muy fácilmente de la pulpa. Después debemos abrir los chiles y lavarlos por dentro, retirando todas las semillas y las venas, para que su sabor no sea agresivo. Si van a presentar el plato en su forma clásica, deben lavar el chile cuidadosamente, sin romperlo, pues se tiene que rellenar con el picadillo. Si quieren hacer algo más novedoso, como lo que aquí les presentamos, deben cortar julianas gruesas, una vez que el chile está bien limpio. Para hacerlo de ésta forma necesitarán un molde o un cortapastas. Deben forrar el molde con las julianas de chile, agregar el relleno y cerrarlo cuidadosamente sobre si mismo. Agregamos la nogada y decoramos con granos de granada fresca.
Es una idea común el pensar que este platillo es difícil, y nosotros queremos desmentirla. Como ven, el procedimiento es un poco laborioso, pero sencillo a final de cuentas. Festejen este Bicentenario entrando a la cocina y retando sus habilidades, encontrarán solo satisfacción. ¡Viva México!








































