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martes, 15 de junio de 2010

Reseña: Grano de sal y otros cristales

“La lengua o es una melindrosa nostálgica
o es una aveturera. Cuando nostálgica es
dogmática, provinciana y sedentaria:
aventurera, va en pos del sabor al garete,
ávida, nómada, curiosa.”

En esta ocasión quisimos abrir un espacio para la literatura gastronómica, otra fuente de tradición e historia, así como de fragmentos de los lugares más cotidianos de la gastronomía trasladados a la musicalidad del verso. El libro del que quiero platicarles es una de las más recientes publicaciones de Ediciones sin nombre en colaboración con la Universidad del Claustro de Sor Juana y fue escrito por el poeta, ensayista, crítico literario y gastrónomo autodidacta, Adolfo Castañón.



Las reminiscencias institucionales que este literato mexicano puede provocar en primera instancia, quedan detrás de la cabeza al abrir este libro, que va de cualquier lugar cotidiano; a los olores más sublimes; a los sabores más atesorados; a las costumbres más enraizadas; a los secretos ancestrales de nuestra cultura.

“¿Cuántos secretos de nuestra mustia
historia no están condensados en la fusión
mulata del café de olla con sus alianzas orientales?”

Una combinación de exquisitez cotidiana y poesía eficaz, nos llevan por un paseo entre la identidad gastronómica de una nación, su trasfondo histórico, y un sutil pero completo recetario que nos adentra en una gran cocina, llena de olores, sabores, texturas y regiones que conforman un verdadero viaje gastronómico.

“ […] alcanza una de sus formas más
refinadas en el mixiote, carne cocida
al vapor en hornos subterráneos y envuelta
en hojas de maguey cuyas membranas sacrifica
precisamente el nombre.”

Este libro no sólo es rima y lírica, en realidad se trata de poemas de verso libre, donde la prosa tiene un papel importante, a pesar de tener un vocabulario riquísimo el libro es accesible y fácil de leer, con párrafos cortos en cada hoja, la vista no se cansa y se digiere fácilmente.

El retrato que se hace de la cultura del comer actual del mexicano es fidedigna y cómplice del lector, quien comparte con el autor usos y costumbres, generando un diálogo que puede trasladarse fuera del papel.

“México es un país donde la gente come
al aire libre.
[…]
Muy de mañana, en la ciudad vacía,
Le madrugamos al hambre en pie de
guerra con atoles y tamales.”

No sólo se muestra un retrato social y cultural, sino un amor profundo por ese país de gente que come de pie, con las manos, al aire libre, y no sólo eso, un país en el que el plato, la tortilla, también se come. Desde el caldo que da sostén, hasta el perejil que corona los platos, la gastronomía descrita por Castañón penetra la vida entera, el despertar, el trabajo, el amor, el sexo, la identidad.. todo cabe en una hoja entintada, en un grano de sal.

Los dejo con algunos de los versos finales del libro:


“El mal sexo es como harina
cruda; el bueno siempre es recalentado.

Si un hombre y una mujer preparan juntos
una comida, al terminar pueden prescindir
de comer y copular. Pero, si no la han
preparado juntos, pueden entonces
comer y copular porque de todos modos
nunca estarán satisfechos.


Hay que comer los frutos en temporada;
La carne, en fuego.”

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me encanto eeeeeexxxxxxeeeeeelllllleeeeeennnnnntttttteeeeee

Babelle dijo...

Muchas gracias por tu comentario, nos dedicamos a compartir tanto la gastronomía como la cultura que se genera a su alrededor.

Qué disfrutes de estas páginas fragantes el retrato del vapor en la cocina de la abuela, la textura de una tortilla hecha a mano, el sabor contenido en un grano de sal.

Gracias por leernos,

Annabell

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